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Sunday, June 5, 2011

De madrugada

Para qué negarlo, a veces pasan cosas que te obligan a pararte y pensar. Puede ser por diferentes motivos, pero ninguno es tan surrealista como los encuentros con desconocidos, volviendo a casa de madrugada. Al final acabas metiéndote en la cama, con los ojos abiertos y sin poder frenar el flujo de ideas que te taladra la cabeza. Que si Ciencias Biomédicas, porque Periodismo no te vale para nada, o Ciencias Políticas, porque podrías cambiar el mundo... soñadores, eso es lo que son esos desconocidos que te incitan a pensar. ¿Cambiar el mundo? El mundo es un cambio continuo esperando ser moldeado, y si ahora se tiene esa necesidad de algo diferente es porque generaciones anteriores no lo moldearon de la forma adecuada.

Pero a lo que iba, que no necesito elegir todavía. Va para ti. No saber hacia dónde voy no significa que no vaya a llegar a ninguna parte. Camino sin rumbo, sí, y eso incluye una alta probabilidad de perderme por el camino, pero debo arriesgarme. Una vez fijas tu destino, tienes que seguir los carteles, las señalizaciones y los mapas para conseguir llegar; y si gastas tu tiempo en cosas como esas, te pierdes lo que de verdad importa. La carretera, el viento por la ventanilla, el atardecer en la espalda, las estrellas, y todo lo que forma parte del camino... ¿Qué sentido tiene perseguir un fin, si la belleza está en el viaje?

Suena típico, pero la vida es eso, el camino, ¿no? Y si piensas que eres un fracaso, lo serás. Pero si un día te levantas y decides recuperar tu vida, entonces nada puede pararte. Me atrevería a decir que incluso los profesores para lo "peor de la sociedad" pueden cambiar el mundo, su mundo. Al fin y al cabo, la realidad no es más que un choque entre individualidades; la totalidad depende de cada uno de nosotros.

Punto y aparte, la poesía. ¿Qué tiene de malo? Concedo este pequeño paréntesis en prosa, pero no me olvido de ella. La verdad, no puedo concebir un mundo en el que la única vía de expresión fuese el discurso razonado. Llamadme loco, pero, ¿quién no siente alguna vez el deseo de cantar en medio de la calle? ¿De subirse a un banco y gritar a pleno pulmón cualquier melodía? El ser humano necesita el arte, la belleza, para vivir. Lo cual, por cierto, me lleva al principio.

Si lees esto, gracias por la conversación de la otra noche. Probablemente la situación más absurda de mi vida, pero tuvo su gracia. Y respecto a lo de "fracasado", siento quitarte la razón, pero en algo cambiaste mi mundo.

Así que ya sabes: "Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo." (Ghandi)